Sophia: su nombre y su anagrama.

Sophia es el nombre que en la Antigua Grecia dieron a la sabiduría. El fuego ha sido, sin duda alguna, el símbolo universal para representarla.

Es por ello que el Centro Sophia recoge este símbolo intemporal como anagrama y el propio nombre de Sophia, porque nombre y anagrama definen por sí mismos su naturaleza, es decir, la búsqueda de una sabiduría perenne que está implícita en toda la naturaleza y en el hombre mismo. 

 

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Nuestra visión

1. Miramos la vida desde la abundancia y no desde la carencia. Preferimos encender una vela que maldecir la oscuridad.
2. Cultivamos el arte que consideramos más importante: el de vivir en armonía con la vida, con los demás y con uno mismo.
3. Concebimos que el estado de coherencia entre espíritu-mente-corazón y cuerpo es la clave para una vida plena y feliz.
4. Estamos convencidos de que el ser humano tiene el poder de crear su propia realidad y reinventarse a sí mismo a cada instante.
5. Pensamos que una educación en valores es la mejor opción para mejorar el mundo en que vivimos.
6. Consideramos la sabiduría como todo conocimiento con corazón que nos conecte con lo esencial dentro y fuera nuestro.
7. Creemos en la fusión de la tradición antigua y la ciencia moderna.
8. Creemos que en el centro de la conciencia están todas las claves.

¿Como nació el proyecto Sophia?

La historia se remonta muchos años atrás. Desde muy joven leía libros que me hablaban de maestros y discípulos; de  hombres sabios y venerables cuyas vidas eran ejemplo de lo que predicaban; de escuelas monasterios en donde poder cultivar la excelencia del Ser. Todos ellos me despertaban una enorme fascinación. Hay que tener en cuenta que en mi generación tuvieron gran impacto la saga de libros de Logsan Rampa con "El tercer ojo",  "Juego de abalorios" o"Siddharta"de Hermann Hesse, o la obra cumbre de Richard Bach , "Juan Salvador Gaviota". En ellas se hablaba de misterios de oriente, escuelas de sabiduría, discípulos y buscadores solitarios de lo esencial. Sin olvidar al "pequeño saltamontes" en la serie de TV  Kung Fu, que mostraban la vida en  la escuela monasterio de Shaolín, en donde había monjes que desde niños transitaban el camino del perfeccionamiento espiritual y del despertar  de la conciencia.  Todas estas obras me dejaron totalmente enamorado del  ideal de una Escuela de Sabiduría.

Conforme fueron pasando los años, inicié mi búsqueda y pude contactar y colaborar con distintos grupos e instituciones de naturaleza y enfoques diversos, a las que se puede considerar "escuelas de vida" . Con unas y otras estuve más o menos tiempo, pero en todas ellas sentía que me faltaba algo fundamental, que no era lo que yo iba buscando.

Llegado a la madurez y en la plenitud de mi vida, ya que el tiempo iba pasando y no encontraba lo que buscaba, decidí junto a  mi compañera,  poner un poco de osadía a nuestras vidas y  dar un paso audaz del que jamás nos hemos arrepentido: atrevernos a fundar una "Escuela de sabiduría práctica" en donde , en la medida de lo posible, se pudiera cultivar no solo el conocimiento de todas las enseñanzas y técnicas espirituales de las distintas tradiciones y filosofías de la humanidad , sino también donde se pudieran  vivir y  practicar, teniendo en cuenta las posibilidades y  circunstancias del siglo XXI en el que vivimos.

Y ese ha sido nuestro Proyecto de Vida, que desde la humildad y la gratitud, sentimos que va sembrando semillas en el corazón de nuestro momento histórico.